... ... ... ... Rhapsodia: octubre 2010 ... ...

sábado, 9 de octubre de 2010

Kitsune (狐)


Creo que hoy en día no existe nadie que no sepa que un kitsune es un zorro, bueno no un zorro cualquiera, sino uno japonés, ya me entendéis, con poderes y esas cositas. En este caso el zorro japonés es muy pícaro, gusta de burlarse de los humanos adquiriendo forma humana, sobretodo de mujer, el animal es tan listo que sabe el punto débil del hombre: la travesura está servida.




En concreto los kitsune pertenecen a la rama de los youkai, que son todos los seres mitológicos del folclore japonés: todo bicho extraño que vemos en animes o videojuegos, no cabe duda, son youkais, mostruos.

Pero no todo es malo, se dice que los zorros de Inari (zenko) son benevolentes y considerados como deidades, harán cualquier cosa por devolver un favor (ésos me recuerdan a los de XXXHolic, una monada con patas), además de que si gustan de un hogar pueden bendecirte nada más que estando en tu presencia; en cambio los zorros de campo (yako) son los salvajes, traviesos y malvados (vamos, los cabrones, como el kyuubi). ¿En qué se diferencian? Si ves un kitsune mejor sal corriendo no tientes a tu suerte...

Como curiosidad añadir que se dice que los kitsune son excelentes amantes, no son pocos los hombres que se han casado con mujeres devotas que, con el tiempo, se ha descubierto el pastel y se ha ido todo a la m... ejem.

Estos bichos me caen bien porque se meten mucho con el hombre, se dice que atacaban a samuráis demasiado orgullosos, comerciantes codiciosos y plebeyos pretenciosos. Aunque algunos se pasaban de malos e iban también a por comerciantes pobres y monjes devotos.

Entre sus trucos para tal fin, consistían en enseñarles el camino erróneo, utilizar ilusiones o visiones, el uso de la seducción, robo de comida, humillación del arrogante o venganza con insultos.

Lo dicho, estos bichos rulean.


Now in english: the kitsunes are a little big bastards.

END
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viernes, 1 de octubre de 2010

El laberinto del Minotauro (1/2)



Va siendo hora de hacer una entrada no-parida.
No creo que haya alguien que no conozca esta parte de la leyenda, pero bueh.



Cuenta la leyenda que el Rey de la isla de Creta, Minos, le pidió a Poseidón (Neptuno, el dios del mar) algo muy molón para hacerle una chachi ofrenda como señal de respeto. Por eso le envió un toro blanco muy supercool. A Minos le gustó tanto que lo coló en su rebaño personal y en la ofrenda usó a otro, con la esperanza de que Poseidón no se diera cuenta.

Pero como el dios del mar no es tonto, para vengarse de tan inusitada falta de consideración y avaricia, hizo que la esposa de Minos tuviera un desmesurado deseo sexual por el toro blanco.
Así que la mujer le pidió al gran arquitecto Dédalo que le construyera un cachivache para poder zumbarse al toro, y eso hizo. Del fruto zoofílico entre ambos nació lo que se conoce como Minotauro.

El bichejo fue creciendo y volviéndose cada vez más esquizofrénico, y aunque tan solo le entraba hambre cada X años, al alimentarse únicamente de humanos cuando le apetecía sembraba una buena carnicería, equiparable a la que hizo Miyo en Higurashi, pero con más sangre y destripamientos de por medio.


Minos le pidió a Dédalo que construyera un laberinto para encerrar al Minotauro en él, y a Heracles (Hércules) para que lo capturase.   
Hecho todo esto el Rey de Creta encerró a Dédalo junto a su hijo Ícaro en una torre. La versión oficial de ello según Minos fue para que los entresijos del laberinto no se pudieran saber (y así evitar que quien entrase pudiera salir), pero todos sabemos que su verdadero motivo fue por haberle fabricado el cachivache zoofílico aquel a su mujer.




Como los soldadetes de Minos tenían bajo estricta vigilancia los barcos que salían de la isla y los alrededores de la torre, Dédalo decidió crear unas supermegachachiguachis alas con cera, para salir de allí volando.

En cuanto terminó de crearlas se largaron, sintiendo el viento, cruzando el mar, dando piruetas… Ícaro, que se sentía como si estuviera en un anuncio de compresas, fue aumentando su altitud, pasándose por el forro las advertencias de su papi. No tardó mucho en que sus alas empezaran a derretirse, por lo que incapaz de volar, cayó al mar y pasó a mejor vida.


Dédalo llegó sano y salvo a Sicília, hizo un altar y una ofrenda a Apolo, siguió huyendo porque Minos lo persiguió de ciudad en ciudad (hasta que lo mataron las hijas de otro rey), intentó matar a su sobrino, blablabla, lo típico. Pero eso es otra historia y de momento he terminado.


To be continued.


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